LAS LÁGRIMAS DE DIOS
Con circunstancias adversas un pueblo siempre arropa
LÁGRIMAS DE DIOS
El único sonido perceptible fue la campana anunciando las nueve y media de la noche. Un silencio sepulcral le siguió durante unos segundos hasta que el sonido de unas cornetas rompió el silencio. Las primeras notas de «Consuelo gitano» comenzaron a sonar como si bajaran desde el cielo. La música llegaba desde todos los puntos del pueblo. La gente comenzó a asomarse a las ventanas para ver de dónde venía esa música. Se quedaron estupefactos al comprobar que no lo hacía desde un solo punto, sino desde cada extremo de Gilena. El ronco sonido del tambor acompasaba los sones de las trompetas y trombones. Era una tormenta de sentir cofrade.
El homenaje a Juan, que se había marchado ese mismo día, por parte de la Agrupación musical, llegó hasta los corazones de los vecinos de la localidad, traspasando las fronteras del pueblo, en unos momentos en los que estas eran tan frágiles y delimitadas como la puerta de una casa o los límites de Gilena.
La pandemia había querido que el habitual homenaje que se da a los que se van, se tornara en ese alegato magnífico y maravilloso para una persona que había dado todo por su hermandad y por su Nazareno.
Mientras tanto, en la iglesia, el más ilustre vecino del pueblo derramaba lágrimas sagradas por ese hijo suyo que tantas veces lo había vestido, que tantas veces había arreglado su paso para que pudiera lucirse por las calles de su pueblo.
A la mañana siguiente, cuando el párroco fue hasta la capilla de Jesús Nazareno, al quedarse observándolo pudo comprobar que, tanto en la cara del Nazareno como en el suelo, justo bajo sus pies, había un pequeño charco de agua.
El párroco se puso alerta y comenzó a mirar hacia todos los lugares de la capilla por si había alguna gotera, el día anterior el cielo había estado encapotado, pero no había llovido. Revisó cuanto pudo, pero no vio nada que llamara su atención.
Para asegurarse se decidió a llamar a un miembro de la hermandad, que era albañil, para que comprobara si había goteras.
El hermano se acercó y comprobó, al igual que el párroco, que no había goteras ni humedades en el techo de la capilla. Ambos se miraron sin comprender qué había sucedido allí y, a pesar de que no se lo contaran a nadie, sabían que estaban ante un suceso extraordinario. Limpiaron con suavidad las pequeñas gotas que resbalaban hasta la barba de Jesús Nazareno y vieron el reguero acuoso salir desde el lagrimal. Tanto el cura como su acompañante pensaron en ese momento en la noche anterior, en ese homenaje de la Agrupación musical hacia un hombre que siempre había estado junto al Nazareno, aunque ninguno supo reconocer la magnitud de lo que veían.
En un momento en que cualquier homenaje era prácticamente imposible, hasta Dios quiso derramar sus lágrimas al compás de «Consuelo gitano».
✒️ Consejo de escritura
No expliques el milagro. Deja que el lector decida.
Este relato funciona porque no intenta convencer.
No hay afirmaciones rotundas. No hay explicaciones. No hay discurso.
Solo hechos.
Un pueblo que escucha.
Una música que aparece.
Unas lágrimas que nadie sabe de dónde vienen.
Cuando escribas historias con carga emocional o espiritual, evita imponer una interpretación. Limítate a mostrar. El lector hará el resto.
Y lo hará mejor.
📚 Sobre las historias que trascienden
Hay momentos en los que la realidad se queda corta.
Momentos en los que lo que ocurre no se puede medir, ni explicar, ni encajar en lo lógico. Y, sin embargo, todos los que lo viven entienden lo mismo.
No hace falta ponerse de acuerdo.
Porque hay cosas que no pertenecen a la razón, sino a la memoria, a la fe o a la emoción compartida.
Y esas son las que permanecen.
📅 Este jueves
Este relato conecta directamente con algo que compartí esta semana pasada.
El pasado jueves di una conferencia sobre la figura de Jesús Nazareno en la imaginería cofrade. Una forma de entender cómo el arte ha sido capaz de transmitir, durante siglos, emociones que van mucho más allá de lo visible.
Después, presenté también mi novela:
El anillo de Boabdil
Dos formas distintas de contar historias.
Pero con algo en común:
la huella que dejan.
Te dejo un carrusel con fotos de la Conferencia y Presentación.









🎯 CIERRE
Gracias por seguir ahí.
Hay historias que se cuentan.
Y otras… que simplemente se viven.
Y esas son las que nadie olvida.
Nos leemos la próxima semana. Si clicas en mi nombre te lleva a mi página web, donde encontrarás mis libros e información sobre mí.



